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miércoles, 16 de enero de 2013

Un disco por año: 1986



/yurik

De todos los años que me han tocado hasta ahora en este especial, el que me ocupa ahora mismo ha sido el más complicado, puesto que la cantidad de disco esenciales que atesora 1986 en mi aprendizaje musical es simplemente apabullante. Por un lado tenemos Somewhere In Time, mi disco preferido de Iron Maiden con Bruce Dickinson. Una obra imprescindible del heavy metal a la que habría que sumarle dos discos a los que les tengo mucho cariño: los sendos debuts de Crimson Glory y de King Diamond.

1986 también fue un año capital para el doom metal, con dos obras maestras que ayudarían a definir el estilo: Epicus Doomicus Metallicus de Candlemass y Born Too Late de Saint Vitus. Sin embargo, si por algo tiene que ser recordado 1896 es por ser uno de los años más prolíficos en cuanto a thrash metal, tanto por cantidad como por calidad.

Pleasure To Kill, Peace Sells... But Who's Buying? y Master Of Puppets son discos que todo amante del metal debería reverenciar, quizás las obras cumbres de sus respectivas bandas. Y a pesar de todo durante ese año vería  la luz un disco que les haría sombra a todos los mencionados hasta ahora. Una obra perfecta, atemporal y autentica razón de ser de toda una década. La cumbre de la mejor banda de thrash de todos los tiempos: Reign In Blood, o el infierno según Slayer.


Poco se puede añadir a lo que desde entonces se ha dicho de este disco. Tras dos LP's y un EP que les llevaron a ser una banda con bastante prestigio Slayer ficharon para la discográfica Def Jam, pudiendo de esta manera financiar su nuevo disco de manera mucho más profesional que hasta entonces. Para ello contratarían a Rick Rubin, personaje que jugaría un papel esencial en la evolución del sonido del grupo. 

El resultado fue en mi opinión la definición perfecta de como debe sonar un disco de metal extremo, consiguiendo que cada instrumento tenga su lugar creando un todo compacto y atronador. Algo completamente necesario dado el nivel de brutalidad que rezuma el disco a lo largo de sus diez temas. Si Hell Awaits es la obra más progresiva de la banda, con Reign In Blood el grupo liderado por Jeff Hanneman y Kerry King ahondó en la rapidez y violencia sonora que debería mostrar todo disco de thrash que se precie. 

Tan solo tres temas superan los tres minutos, siendo dos de ellos (Angel of Death y Raining Blood) los encargados de abrir y cerrar un álbum de menos de treinta minutos de duración. Slayer sabían muy bien lo que querían, y también sabían que para conseguirlo debían medir cada riff y cada segundo de cada canción para que no faltara ni sobrara nada. 

La consecuencia de todo ello fue la pureza de lo que significa el metal extremo. Sin complicaciones ni florituras, un disco de un frenetismo que en mi opinión aún no ha sido superado, confeccionado para ser escuchado en bucle a golpe de headbanging hasta que las cervicales se conviertan en polvo.

La demostración de que en el mundo de la música lo más importante es tener las ideas claras y estar dispuesto a ir con ellas hasta el mismísimo infierno. Ese lugar en el que moran los demonios y que solo Slayer están invitados a recorrer. 

jueves, 13 de diciembre de 2012

Un disco por año: 1985

 /TemptationWings
 
Otra semana más y llegamos a 1985, el ecuador de los ochentas.

Entre pelos cardados, estribillos pegajosos, el declive de algunos grandes grupos de los 70, el nacimiento del germen thrash y otras historias, encontramos uno de los discos más conocidos, si no el que más, de un artista considerado referente para muchos y variados grupos y bandas, que ha ido reinventándose a cada paso y que actualmente goza de un reconocimiento ganado a pulso, dónde muchos ven que el personaje ha engullido al músico, lo ha regurgitado y nos lo ha devuelto como un caprichoso loco genial.

En "Rain Dogs", Waits nos habla de un submundo habitado por asiáticos alcohólicos, enanos mutilados, mujeres con piernas de madera...historias de barrios de extrarradio, de los bajos fondos, del los marginados de la sociedad: "Todos los tipos de donuts tienen nombres que suenan a prostituta" canta Waits en "9th & Henepin", y te das cuenta que bajo un marchamo clásico en el que conviven el blues, el jazz y el rock, también hay sitio para sabores foráneos, dando voz a esos personajes segregados de la sociedad que apenas pueden sobrevivir, con unas letras que como declaró el propio Waits a Rolling Stone "tratan de gente que vive en la calle. Ya sabes que después de la lluvia ves todos esos perros que parecen perdidos, vagando por ahí. La lluvia lava todo su aroma, todas sus direcciones. De modo que toda la gente del álbum están unidos, de una forma corpórea a la hora de compartir el dolor y el malestar".

Con colaboraciones estelares del Rolling Stone Keith Richards en varias canciones y de su colaborador habitual hasta estos días Marc Ribot en las guitarras e instrumentos imposibles (ya sabemos de las ganas de experimentar de Waits), Rain Dogs se convirtió en su mayor éxito de ventas y fue destacado por la prensa como uno de los mejores discos de la década.

Con este disco siguió el camino empezado con el anterior Swordfishertrombones, alejándose del desaliñado pianista melancólico de su primer disco para a partir de entonces experimentar y evolucionar como cronista de extrarradio.

Un tipo peculiar este Waits...

martes, 4 de diciembre de 2012

Un disco por año: 1984

/pyromniac

Avanzamos otro año más en la carrera por el mejor disco de cada año y como no, tarde o temprano había de aterrizar. Don Michael Schenker esta aquí señores.

Este CD que fue lanzado el año 1984 pertenece a la grabación de un concierto durante dos noches en el Hammersmith Odeon de Londres, y sinceramente tan solo viendo el tracklist del que goza ya nos da una idea de la maravilla que podemos tener entre las manos. De su protagonista no hace falta comentar mucha cosa, ya que, ¿quien no conoce las andanzas de este genio de la guitarra? Desde sus primeros pinitos por Scorpions, pasando por UFO y varios proyectos más que ha participado a lo largo de su carrera, nos demuestra que sin recurrir a una velocidad ni virtuosismo típico de Malmsteens, Batios y demás, puede crear unos riffs y punteos que llegan a lo más profundo de cualquier alma. Y con una voz como la de Gary Barden también deja claro el nivel del cual luce MSG en dicha época.

El disco aun tener una duración bastante ajustada, todo lo que contiene son auténticos temazos que hoy en día son clásicos de MSG y no faltan en cualquier concierto que nos brinde el genio alemán. Abriendo el disco, con Captain Nemo como intro instrumental, para pasar a Rock My Nights Away, una gran canción con fuerza suficiente para animar a cualquiera y comenzar la fiesta que nos transmite el grupo con cada nota que suena, y así sin poder parar, pero no nos relajemos mucho cuando decelere al final ya que nos transporta a la eterna pregunta, Are You Ready To Rock?

Si la anterior destilaba partes melódicas tanto en los instrumentos como en la voz, con esta pasamos a la parte dura y con estribillos típicos del estilo, que no es nada extraño verlos en multitud de canciones para utilizar el público a coro y ponerlos mas exaltados si cabe. Nos relajamos un poco en The Attack of the Mad Axeman, donde todo parece ir mas lento y un Barden a medio paso entre unos agudos y unos susurros que imploran realmente el cambio de ritmo que llega con el solo de guitarra, que es digno de escuchar y alabar a pesar de que la mayoría de dichas canciones están perdidas en el mundo de la música aun siendo técnicamente geniales y con mucho más sentimiento y gancho, pero bueno, Biebers y demás tienen más técnica, más fuerza al cantar y transmiten más al parecer, o la gente es un poco inútil y solo sigue al famosito de turno aunque toque la pandereta a medio gas.

No puede faltar en un concierto del alemán la grandiosa Into the Arena, una exhibición de su nivel y técnica como guitarrista, y que año tras año a pesar de seguir la misma base siempre podemos disfrutar de cómo le pone la guinda personal a esta canción cada vez que la toca. Los 4 minutos que dura sinceramente estarían muy bien utilizados si dejamos correr la canción y tan solo estamos metiéndonos en ella con todos nuestros sentidos.

Ahora si necesitamos ya con tanto uso de energía un poco de descanso, y que mejor que con Rock Will Never Die, la canción que da nombre a este disco y que a pesar de los años que puedan pasar, seguirá llegando en lo mas dentro de cualquier amante del rock. Aquí Gary Barden se luce a la voz y desde la fuerza que tienen sus gritos hasta las partes melódicas mas lentas, todo lo que sale por su boca es perfecto y muestra lo gran cantante que llega a ser.

Pero bueno todo tiene un final, pero hay finales y finales. La mayoría de grupos no puede decir que tengan un final como los de MSG, donde a pesar de conocer desde sus comienzos con que acabaran, sigue siendo una de las más deseadas y alabadas por todos,  Doctor, Doctor.

Esta canción es un icono dentro del rock, y la más conocida de Schenker se podría decir. Personalmente tan solo con comenzar la intro de la canción ya se me ponen los pelos de punta, y se cae rendido tan solo dando gracias por joyas como esta. Además, en esta grabación del concierto tenían dos invitados especiales muy especiales, Klaus Meine, cantante de Scorpions y Rudolf Schenker, guitarrista de Scorpions y hermano de Michael. Tal vez sea una de las mejores veces que han interpretado esta canción ya que Barden salio del grupo y cuesta suplirlo aunque hayan pasado grandísimos cantantes mas tarde. Un himno total para el público, y para cualquier rockero.

Y recordemos que, Rock Will Never Die.

martes, 20 de noviembre de 2012

Un disco por año: 1983

/msgrock


Después de bastante tiempo por mi parte retomo la actividad en e blog, y es que algo como el disco por año no puede dejarse de lado y más tratándose de un año tan importante como 1983.

Para los que no lo recordéis la finalidad de esta sección es desde el punto de vista de cada uno de los colaboradores de este blog elegir el que fue para ellos el mejor o más transcendental disco de cada año partiendo desde 1970 hasta la actualidad.

Puede que se os vengan a la memoria varias bandas que realizaron grandes trabajos en este año concreto, como podría ser el álbum debut del grande Ronnie James DioHoly Diver”, pero esto no podía ser tan sencillo, otra banda vino a mi memoria con uno de sus albums más memorables, una banda de culto para mi y que sin duda alguna colocaría este mis predilectas de todos los tiempos.

Thin Lizzy es como se suele decir tan buena banda como poco conocida, y es que no soy capaz de comprender como uno de los pilares del Hard Rock para gran parte de las bandas que se formaron a partir de los 70 pasa desapercibido tanto para expertos musicales como para los fans de este estilo de música. Thin Lizzy se formaron en Irlanda, más concretamente en Dublín en el año 1969, coincidiendo en época con muchas bandas pioneras como son Led Zeppelin, Black Sabbath

La característica principal del grupo y el que los distingue de la mayoría, pueden ser una banda de Rock pero la clase que tienen sus temas y la interpretación que hacen de ellos los hacían únicos en ese aspecto. Teniendo como pilar a Phil Lynott, vocalista y bajista de la banda, un músico fuera de serie y que por desgracia para todos nos dejo en 1986. Acompañándolo tenemos a una gran cantidad de músicos con diferentes formaciones a lo largo de su carrera como Eric Bell, Gary Moore, Brian Robertson, John Sykes, Brian Downey, Scott Gorham, Darren Wharton y una infinidad de músicos más. Pero quiero centrarme en uno de los trabajos publicados en 1983.  Este sería el año en el que aparecería el último disco de estudio de la banda “Thunder & Lightning” un disco en comparación con los anteriores de su carrera más duro y directo, debido probablemente a la incorporación de guitarrista John Sykes en la composición de los temas. Pero para est1 1983 no es este álbum el que he elegido, sino el directo del mismo año llamado “Life Live”, personalmente uno de los mejores directos de la historia y aunque la mayoría de la gente prefiera su otro directo más conocido “Live & Dangerous” no son comparables, pues “Life Live” es un disco mucho más duro, directo y en el que la selección de temas está mucho más acorde con la época.

Para este directo y que a la postre acabaría siendo uno de los últimos shows de la banda debido a la muerte de Lynott, se quiso contar con muchos de los miembros más importantes en la historia de la banda.

    Phil Lynott: bass guitar, vocals
    Scott Gorham: guitars
    John Sykes - guitars, backing vocals
    Brian Downey - drums, percussion
    Darren Wharton - keyboards, backing vocals
    Eric Bell - guitar
    Gary Moore - guitar
    Brian Robertson - guitar
    Snowy White – guitar

Puedo mencionar tantos cosas que hacen que cada vez que escucho este disco hace que me emocione, a pesar no ser mi época y de no poder disfrutar en directo de la formación original de la banda, Thin Lizzy volvieron a reunirse hace unos años y tuve la oportunidad de verlos en Enero de 2011, en lo que para mí fue un concierto inolvidable. El feelin’ de cada uno de los temas, la voz cálida y melódico de Phil y el dúo de solos de guitarra de Scott y John, algo que por cierto creo esta banda, esos solos doblados tan clásicos hoy en día y utilizados por multitud de bandas como Iron Maiden y un largo etcétera.

Con 19 temas y casi 100 minutos de duración se antoja un directo más que completo.

Me resulta complicado elegir unos temas por encima de otros, la selección que la banda hace de estos después de casi 15 años de carrera me parece la adecuada. Si bien es cierto que no voy a esconder mi predilección por alguno de sus temas por encima de otros pero os recomendaría que escuchéis el disco íntegramente, para que veáis la evolución de temas en su actuación.  

Pero si tuviera que escoger el tema referencia de esta banda escogería sin duda “Still In Love With You”, puede que el título sea un poco clásico y que sepáis por dónde van los tiros, pero no es así. Tenemos ante nosotros uno de los temas o mejor dicho, el mejor tema melódico desde mi punto de vista de todos los tiempos, se que puede parecer atrevido, pero la belleza de este tema de 9 minutos y lo que llega a transmitir gracias en parte a la voz de Phil Lynott es difícil de creer. Este tema es simplemente precioso y hace emocionar hasta a una persona tan ruda como un servidor.
 
Para finalizar solo quiero  volver a mencionar que por favor escuchéis a esta banda, que  apreciéis su estilo y casi con toda seguridad os puedo decir que la acabaréis amando.
 


martes, 10 de julio de 2012

Un disco por año: 1982

/yurik


Dejamos atrás a los hippies, con sus largas melenas y sus viajes de ácido, para entrar de cabeza en esa controvertida época que fueron los ochenta para la música. Y qué mejor manera de hacerlo que con una de las bandas más representativas del post punk, movimiento que vivió su era dorada durante esos años.



The Cure es un grupo que para mi rebasa todos los calificativos posibles, verdaderos estandartes del rock gótico, de la oscuridad y de la tristeza más absoluta. Sin embargo el mayor logro de la banda liderada por Robert Smith es el de conseguir encontrar la belleza entre esos parajes que tantos transitaban durante esa época. Ni Joy Division, ni The Sisters Of Mercy, ni ningún otro grupo (y lo siento si ofendo a alguien) puede compararse es este sentido con The Cure. Sus discos son pura melancolía por todo aquello que se nos escapa sin que podamos retenerlo ni un segundo entre nuestras manos. Melancolía por la vida, por el amor... Se trata, como debería hacer todo grupo de pop que se precie, de llorar por la juventud e inocencia que perdemos día a día transitando por este mundo de mierda.



Pornography es el cuarto disco de estudio de los ingleses. Tras grabar tres álbums excelentes que los situaron en una posición dominante dentro de la escena, la banda formada por Robert Smith a las voces y guitarra, Simon Gallup al bajo y Laurence Tolhurst a la batería (éste sería el último disco en que tocaría este instrumento, luego sería teclista) sacó a la luz el disco que se convertiría en el paradigma de su primera época, puramente post punk, en contraposición al pop New Wave que practicarían después.



Se trata indudablemente del álbum más oscuro y deprimente que haya facturado jamás The Cure. Más de cuarenta minutos de descenso a los abismos en los que nunca sale el Sol, avanzando golpe a golpe bajo la inclemente batería de Tolhurst y estremeciéndonos con cada acorde de Smith, que nos enseña con sus letras la belleza de una desesperación de la que nadie parece poder escapar. Se trata pues, de un disco basado en la parte rítmica y en la capacidad de Smith de crear pequeñas atmósferas oníricas que mutan de forma orgánica, atrapando poco a poco al oyente.


Mucho tiempo ha pasado desde 1982, sin embargo Pornography continua siendo ese álbum ejemplar y atemporal, cáliz de oro de todo un estilo plagado de grandes nombres e imperecederas leyendas. La obra más perfecta y bella del post punk, uno de esos discos que uno debe recuperar cada cierto tiempo para darse cuenta de que los años no pasan para él. Su mensaje, la eterna lucha melancólica contra el paso del tiempo, es quizás más valido ahora que nunca. O quizás soy yo el que he perdido toda esperanza y solo me queda refugio en esta maravillosa obra de arte.

sábado, 9 de junio de 2012

Un disco por año: 1981


/TemptationWings

Bien amigos, después de un par de entradas con crónicas sobre festivales a los que que a titulo colectivo y/o individual, los redactores de este blog hemos tenido el privilegio de poder asistir y disfrutar de una amplia diversidad de grupos, toca volver a la normalidad y por ello esta semana presentamos de nuevo nuestra tradicional sección de un disco por año.

Llegados a la década de los 80, esa década odiada por muchos, ya que fue una época en la que en el ámbito heavy y hard rock destacó una escena dónde primaba la imagen y los pelos cardados sobre el talento, también nos encontramos pequeños reductos de creatividad y mala baba que nos hacen ver que los ochenta no son sólo cardados, paquetes embutidos en trajes imposibles y pop rock disfrazado de supuesto hard rock cocker para machotes buscando ligar con la random rubia de turno. Cómo iremos viendo en próximas entradas, hay honradas excepciones.

Para empezar, un disco que desde su portada ya rezuma mala hostia y dolor: Henry Rollins golpeando un espejo con su puño. Hablamos del debut de Black Flag, grupo liderado por el ahora crooner/poeta/spooken artist Henry Rollins y el guitarrista y principal compositor Greg Ginn.

En Damaged ("dañado", título que ya nos indica lo que nos vamos a encontrar) disfrutamos con 35 minutos de hardcore primigenio con raíces punks, influencia para muchísimas bandas de diferentes palos y épocas (desde Slayer hasta Sick Of It All pasando por Converge) y que tienen a las huestes de Rollins y compañía como unos de sus mentores principales.

En líneas generales son temas que no superan los 3 minutos, a excepción de la excelsa TV Party, dónde nos encontramos a un grupo cabreado contra las premisas del autoritarismo de los que nos gobiernan y las injusticias con las que nos encontramos en el día a día: el debut de Black Flag es uno de los álbumes más combativos y con más mala leche que se haya publicado nunca.

Canciones como Rise Above que inicia el disco de manera sublime, Six Pack o la enorme Life Of Pain son clásicos del estilo y con una premisa clara: breves, impactantes y rápidas. Auténticas elegías al cabreo contra lo injusto, contra lo autoritario, contra lo establecido.

Un disco que a día de hoy sigue tan vigente como cuando se publicó. Hazte un favor y escúchalo.



lunes, 28 de mayo de 2012

Un disco por año: 1980

/pyromniac


Bueno, después de un fin de semana bien movidito con el Sonisphere, del cual haremos una crítica próximamente explicando los puntos fuertes y sus fallos, aquí otro disco más, pasando a una nueva década donde muchos de los grupos que más publico aclama hoy en día surgieron.

Como no, le toca el turno a Iron Maiden. No hace falta mucha introducción para este grupo, la gran mayoría de lectores del blog sabrán de sobras sus discos, sus canciones más míticas y demás datos, así que vayamos a lo que interesa, el disco que hizo de 1980 un año para recordar. No olvidemos otros discos como Back in Black o Blizzard of Ozz salieron este mismo año, así que vaya añito se antojaba…

Iron Maiden, fue el álbum debut de la banda. Con una duración media, unos 40 min. aprox., tenemos temas míticos como Prowler, Running Free o la genial Phantom of the Opera. Una de las variaciones que tiene este disco en comparación a la larga carrera de Maiden, es que el cantante fue Paul Di’Anno, que aunque hizo un gran papel en el grupo, Maiden es sobreconocido esencialmente con Bruce Dickinson, el actual cantante.

El disco comienza con Prowler, una de las canciones mas aclamadas por los fans, y que incluso hoy en día no suele faltar en cualquier concierto de Maiden. La voz de Di’Anno junto a las guitarra de Dave Murray el bajo de Steve Harris, Clive Burr a la batería y Dennis Straton acompañando en las voces y segunda guitarra crean una canción rápida y con algún cambio de ritmo, en un estilo que no se veía por entonces mezclando un punk veloz con un metal joven.
Pasamos a Remember Tomorrow, en gran parte canción lenta, pero con algunos cambios y un largo solo de guitarra que servirá para llegar a Running Free, personalmente una de las canciones con más “gancho” de Maiden. Nada mas comenzar, la batería nos introduce en un mundo lleno de energía, que cuando comienzan a cantar nos obliga a levantar los cuernos en alto ante tal obra de arte. El ritmo no para ni un segundo a lo largo de la canción y de principio a fin realmente nos sentimos corriendo libres, con Maiden sonando de fondo.
Y llegamos a Phantom of the Opera, una de las mejores canciones del CD sino la mejor. Durante los 7 minutos que dura una gran composición general muestra que este grupo va a tener futuro y que el heavy metal puede crecer a grandes pasos. Uno de los mejores solos del grupo, y un final con fuerza refuerzan el porque de que sea considerada una de las grandes canciones de Maiden. Le toca a Transylvania, un tema instrumental que nos da un pequeño descanso para disfrutar de guitarras llenas de energía y riffs pegadizos que nos harán mover la cabeza al ritmo de ellas.
Con Strange World toda la energía que desprende el grupo se calma. Esta bonita balada nos habla sobre el mundo y la sociedad rara que nunca envejece pero que se está feliz en él.
En Charlotte The Harlotte vuelven los ánimos y aunque contiene varios cambios durante la canción, no la consideraríamos balada como la anterior. En esta canción nos habla de la historia de la prostituta, que continuará en otras 3 canciones más adelante.
Y para terminar con el CD, la mejor forma es hacerlo con la canción que le da tanto título al disco como a la banda, además esta canción es comúnmente tocada en todas las giras del grupo

Ahora ya hemos llegado al final de este CD, que probablemente no sea el mejor de Maiden, viendo joyas como Killers, The Number of the beast o Piece of Mind pero fue el inicio de una banda que la gran mayoría de metaleros llevan en su corazón, y por tanto se le debe recordar con mucho cariño. ¡VIVA MAIDEN!

lunes, 14 de mayo de 2012

Un disco por año: 1979

/msgrock


Llegamos al final de la década de los 70 posiblemente la de mayor esplendor musical de todos los tiempos y que por mucho que se diga, creo que jamás será superada. Durante esos 10 años bandas de tal magnitud como Black Sabbath, Deep Purple, Judas Priest y un número infinito de grupos más salían a escena y nos mostraban que tenían algo muy importante que decir en el mundo de la música, pero no nos pongamos sentimentales púes en el futuro nuevas bandas volverán a cautivarnos con su sonido.

Para cerrar esta maravillosa década no podía dejar al margen a una de las bandas pioneras de Rock y que años después serviría de inspiración a infinidad de músicos. “Ufo” es una banda inglesa formada en 1969 pero no fue hasta principios de los 70 cuando editarían sus dos primeros discos que mezclaban aires de rock y psicodelia, pese a la gran calidad de esta formación y de sus lanzamientos a la banda le faltaba algo, no acababa de encontrar su lugar y no fue hasta 1973 cuando se unió a la banda el guitarrista Alemán “Michael Schenker” procedente de la banda “Scorpions” con apenas 18 años y que a la postre acabaría  siendo una pieza fundamental en el desarrollo de la banda. 

Phil Mogg – vocals
Michael Schenker – guitar
Paul Raymond – rhythm guitar & keyboards
Pete Way – bass
Andy Parker – drums

Con esta formación la banda grabó sus mejores álbums y consiguió el reconocimiento que sin duda se merecía, y es que discos como “Phenomenon”, “Force It”, “No Heavy Petting”, “Lights Out” y “Obsession” forman parte fundamental de la historia del Rock.

Pero por si esto no fuera suficiente en 1979 editan los que muchos consideran como uno de los mejores directos de la historia. Y es que aunque tengo un cariño especial a esta banda que ha formado parte de mi vida desde que nací quiero remarcar que esto es cierto, ya que podéis comprobarlo buscándolo en la web.
Sin duda y como hemos comentado, Michael Schenker le aportó algo especial a la banda, pero por desgracia a tiempo de que este fantástico directo era editado, el guitarrista ya no formaba parte de la banda a causa de muchas diferencias musicales irreconciliables sobretodo con el vocalista Phil Mogg. Como anécdota cabe mencionar que pese a este monumental directo, con un sonido increíble fue una de las principales causada de la marcha de Michael, púes este quería retrasar la salida del álbum pues no acababa de estar conforme con el sonido en general y quería editar algo que la gente recordará con el paso de los años y que al final se ha acabado cumpliendo.

Con 15 temas y unos 75 minutos de duración, este disco se hace tan ameno y apetecible que no quieres que dejen de sonar un tema tras otro y con un setlist de ensueño con los temas más clásicos de la banda.
Cortes como la maravillosa “Love To Love” con su feelin’ y su energía que impregna el ambiente, la rockera “Natural Thing”, su particular himno como es “Doctor Doctor” o la espectacular “Rock Bottom” hace que al final me quede sin palabras de elogio hacía esta obra de arte de la música.

Lo dicho, un fantástico disco para acabar este pequeño gran pedazo de la historia musical aunque sí quiero hacer mención de lo horrible que es la portada en contraposición con lo que os encontrareis dentro y al final intentar acabar un día más con una gran sonrisa. Espero que disfrutéis de este gran trabajo y que estas palabras hayan servido para los que aún no conocierais a la banda, le deis una oportunidad.


viernes, 4 de mayo de 2012

Un disco por año: 1978

/yurik


Pasan los años y nos acercamos, lenta pero inexorablemente, hacía el final de una década única en la historia de la música. Para muchos la mejor (yo me quedo con los noventa) lo que es innegable es que los años setenta han sido vitales para la evolución del rock y la creación de muchos de sus subgéneros, entre ellos el metal. Sea como sea aún nos quedan dos años que vamos a aprovechar al máximo.

Resulta curioso que en la década gloriosa del rock progresivo solo hayamos nombrado un disco de este género en nuestro especial, el maravilloso y colosal The Dark Side of The Moon de Pink Floyd, dejándonos grandes nombres como Jethro Tull, Camel... o Yes y King Crimson, que junto con el grupo que nos ocupa forman en mi opinión la santa trinidad del rock progresivo.
Rush, como todos deberíais saber, es un grupo canadiense formado 1968 por Geddy Lee, Alex Lifeson y John Rutsey, aunque éste último fue substituido en 1974 por Neil Peart, quedando desde entonces inalterada la formación.

Hemispheres es el sexto larga duración de Rush, y aunque la mayoría de sus trabajos son obras maestras incontestables se trata de uno de los discos que más me gustan de los canadienses por ser el que mejor representa su sonido y su propuesta musical. 
La canción que abre el disco ocupa toda la primera cara A del vinilo. Cygnus X-1 Book II: Hemispheres es una maravilla de dieciocho minutos en la que se nos cuenta la historia de la dualidad entre Dionisio (Dios de la emoción) y Apolo (Dios de la razón) y de como el viajero espacial Cygnus (personaje que había aparecido en el álbum A Farewell to Kings) consigue unificarlos. Formada de cuatro movimientos esta suite nos demuestra no solo el potencial técnico del grupo, sino también la pericia de Neil Peart como letrista, uno de los mejores que he tenido el placer de escuchar.
Tras dos canciones menores, en cuanto a tamaño pero no en cuanto a calidad, como son Circumstances y Three Trees llegamos a mi canción preferida de Rush y una de las mejores composiciones que ha dado el rock progresivo. La Villa Strangiato (An Exercise In Sefl-Indulgence) es una maravilla que nadie debería intentar describir con palabras en la que los tres miembros del grupo demuestran que son en cada uno de sus instrumentos, unos auténticos virtuosos y que tienen el buen gusto de utilizar la técnica como medio para llegar a la emoción y a los sentimientos, y no como fin en si mismo como lamentablemente ocurre con muchos grupos de progresivo.

En definitiva, un gran álbum de uno de mis grupos preferidos y gran representante de un género que vio sus mejores momentos en esa maravillosa década que despediremos la semana que viene de la mano de msgrock.


jueves, 26 de abril de 2012

Un disco por año: 1977



/TemptationWings

Y llegamos a 1977. AC/DC dejan de ser una promesa para ser una realidad tras 3 discos anteriores que los colocan en la cima del rock'n'roll. No es para menos: giras mundiales con Aerosmith, Cheap Trick o Blue Öyster Cult no son moco de pavo. Como tampoco lo fue firmar para Atlantic Records, discográfica que les dará a partir de entonces una distribución mayor a nivel mundial. 

Estamos ante un álbum perfecto de principio a fin, con una duración como manda la tradición de los vinilos: 40 minutos de puro hard rock con ese toque boogie heredado de Chuck Berry que tan bien se les daba a los hermanos Young y a la portentosa voz del malogrado Bon Scott.

Si bien el disco es conocido por "Let There Be Rock" y "Whole Lotta Rosie", infaltables desde entonces en los conciertos de la banda, no hay que desmerecer otros títulos del álbum, como la inicial "Go Down" o el medio tiempo machacón de "Hell Ain't a Bad Place To Be". Mención a parte para "Bad Boy Boogie", tema por el que siento especial predilección. No puedes autoregalarte algo mejor que escuchar el disco de principio a fin, para comprobar que estamos ante uno de sus mejores discos.

Como curiosidad, comentar que existen dos versiones del álbum: la versión australiana editada originalmente por Albert Records, que contiene una canción titulada "Crabsody in Blue" en sustitución de "Problem Child", que sí que aparece en la edición internacional editaba por Atlantic Records, y que ya apareció anteriormente en Australia en el álbum "Dirty Deads Done Dirt Cheap". Cosas de despachos y discográficas...

Y mientras brindamos por Rosie, esa mujer de mala reputación que cierra el álbum, aquí adjunto la espartana portada de la edición australiana del disco. Vosotros con cuál os quedáis?









viernes, 20 de abril de 2012

Un disco por año: 1976

/pyromniac



Una semana liada, bien liada con los exámenes de la universidad, suerte que está la música para liberalizar un poco la mente, y viajar a lugares que las piernas no podrían llevarnos.

Este año mentiría si dijera que me ha sido difícil. Estamos en 1976, las joyas del rock han pasado desde 1970 por este blog, y que mejor que añadir una nueva con Judas Priest y su increíble obra, Sad Wings of Destiny. Este CD es probablemente el mejor de Judas, con un Halford que llegaba con la voz a unas notas, que ya les gustaría a la gran mayoría de personajillos que encontramos hoy en día con meras y burdas imitaciones (que con suerte seguro que arderán en los infiernos mas recónditos, y serán torturados junto a los numetaleros, posers slipknoteros y demas inmundicia), a su metal puro y clásico. Porque sí, aquí si que podemos decir que ya es metal, se pueden considerar con su música y sus vestimentas llenas de cuero  marcando paquete que llegan los hombres en Harley duros y rockeros dando un paso mas allá del rock de Led Zeppelin o Deep Purple.
Pero bueno, no nos andemos por las ramas del olivo y vayamos a lo importante, la obra magna considerada por muchos de Judas Priest.

Cuando iniciamos el CD, un sonido que se incrementa poco a poco nos lleva por el inicio de una canción que probablemente es una de las mejores baladas del metal, Victim of Changes. La parte que consigue poner la piel de gallina personalmente empieza a partir del minuto 3:30, con un solo genial acabando en un cambio repentino que parece que decaiga la canción, pero no. El señor Halford nos demuestra que voz tiene y con unos agudos que no se olvidan ya nos engancha a querer más y más de este CD, porque si con un principio así, sigue sin decaer esto, podrá ser épico.
Y llegamos a The Ripper. Aún con diferencias con mucha gente, esta sería personalmente la mejor canción del CD junto a Tyrant. Estas 2 canciones tienen un algo que no se sabe bien el porqué pero tiene un enganche increíble y animan a repetirlas una y otra vez, dignas de quitarse el sombrero ante ellas, sin quitar halagos a las demás. La doble canción Dreamer Deceiver y Deceiver hacen un único propósito juntas, querer más. Con Dreamer Deceiver tal vez nos pongamos mas tiernos y busquemos unas cervezas para brindar y levantar al son del solo de guitarra de KK.Downing, que sin dar un segundo de respiro pasa a coger mas velocidad y comenzar con su segunda parte, Deceiver. Con Genocide encontraremos un riff que parece sacado de cualquier anuncio de Harley Davidson. Nos incita a montarnos en una y viajar por carreteras desiertas sin nada más de lo que preocuparnos, libres.
Como final, para acabar a lo grande, nos brindan la canción Island of Domination, con un riff pegadísimo, un ritmo lleno de energía, varios cambios de ritmo y un eco final que nos avisa de que estamos en 2012 (ahora), y no en esos grandes años.

Tal vez ya es cierto que Halford no está ni mucho menos en su mejor momento, pero la gente ha de crecer y tendremos bien guardados algunos CD’s que podremos escuchar siempre y será ese su legado. Con una voz limpia y uno de los mejores agudos del metal, el dios Halford sigue mandando hasta que él decida. Escuchadlo o jamás os lo perdonará y recordad que él está por encima, os vigila.